Basado en hechos reales.
Para todos aquellos que desean mirar a
través de nuestros ojos, un complejo entramado estudiantil inmerso en diversos
entornos sociales y marcados por cambios personales.
Introducción.
Cuatro niñas, cuatro mentes y cuatro
puntos de vista, pero sin embargo todas y cada una de ellas bajo unas
semejantes circunstancias, unos mismos procedimientos, unas mismas situaciones…
-Ehhh, ¡hola!, no me he presentado me
llamo Gema, encantada.
Me presentaré, soy la narradora y os
guiaré a través de la historia, de nuestra historia. Exponiendo todas
aquellas aventuras, reflexiones y vivencias que marcaron una época, nuestra
época estudiantil y que hoy en día siguen haciendo mella en nuestra visión
acerca no solo de este ámbito, sino respecto hacia las personas, nuestra forma
de proceder y nuestra predisposición ante las distintas actividades marcadas
por los responsables de la misma.
Espero que os guste.
Parte 1: Preescolar; EL COMIENZO.
Capítulo 1
Un día soleado, un día como otro
cualquiera, o eso pensaba yo, mi madre me levantó tempranito me puso de
desayunar y me ayudó a vestirme.
Después caminamos por una larga acera que
conducía al centro de la ciudad, pero sin embargo no tomamos ese camino, en su
lugar mi madre se desvió por una estrecha callejuela donde las paredes estaban
llenas de humedad y las florecillas nacían de las grietas que formaban las
esquinas.
Yo camina lento, distraída, pensativa,
aquel no era el camino habitual y mi mente empezaba a mandar señales de
desconfianza a mis pies que caminaban torpe.
-Vamos Gema, o llegaremos tarde-dijo mi
madre esbozando una sonrisa en los labios.
Era aquel, aquel extraño edificio
que constaba con dos columnas que formaban la entrada y pintado con 5 colores
distintos era el llamadocolegio.
-¡Corre hija, que llegas tarde!, anda dame
un beso- dijo, con algo de melancolía y una alegría resplandeciente en su
mirada.
Capítulo 2
Allí estaba yo, sentada en mi pupitre de
color verde claro limón dispuesta en fila y rodeada por todos mis compañeros de
clase.
Era raro, una situación extraña pero
agradable. De pronto te encontrabas en un centro escolar, o así lo llamaban,
donde otros niños y niñas como tu compartían en un mismo espacio de tiempo,
unas actividades dadas por la maestra o el profesor encargado.
Después te ibas con esos mismos niños y niñas al patio del recreo,donde según
nos decían era un espacio para nosotros, para conocernos y sociabilizar. Y
por último después de estar otro pequeño espacio de tiempo en clase haciendo
actividades te ibas a casa con tu madre o con algún familiar que fuese a por ti
a la salida del mismo.
-¡Hola! me llamo Alicia-Dijo una niña -y
esta es Victoria, ¿tú cómo te llamas? ¿Y por qué estas metida ahí dentro?
Sí esa era yo, una niña no más grande del
tamaño de un guisante que se pasaba los recreos escondida en los tubos del
patio de la escuela.
-Hola-Le respondí a aquella niña
desconocida pero con algo especial en la mirada que me producía un estado de
serenidad y confianza.
Era una niña delgada, con una piel
blanquecina, los ojos marrones y el pelo rubio y rizado, un pelo divertido y
bonito a mi parecer.
-Me llamo Gema, me escondo porque algunos
niños están pegando a otros y no quiero que me peguen a mí.
-Ohhh, pobrecita-respondió con una empatía
digna de un samaritano.
-Tonterías-objetó por el contrario la otra
niña, una niña que no era ni delgada ni gordita, con el pelo oscuro y muy largo
y una gran confianza en la mirada.
-Lo que tienes que hacer es jugar con
nosotras, para eso es el patio, ¿verdad Alicia?
-Sí claro, muy bien dicho Victoria, vamos
Gema.
Así sin más avisos ni esperas aquellas dos
niñas me arrancaron de aquel tubo en el que me había pasado los 4 primeros días
encerrada y me llevaron con ellas a jugar a un montón de juegos divertidos.
Algunos sino mal recuerdo con nombres muy
peculiares como el pollito inglés, el pilla a pilla o el
escondite, en el que como ya sabréis era una experta.
Capítulo 3
Los días pasaban rápidos y empezabas a
acostumbrarte a estar en aquel lugar, te levantabas temprano, desayunabas ibas
con tu madre hasta el colegio y cuando saludabas a todos tus compañeros y
a tu profesor, en este caso profesora, te ponías a la acción para acabar
el primero las actividades. Aquel lugar que tan extraño parecía al principio,
se iba asentado de forma primordial a tu día a día y a tu forma de vivir.
-¡Eh Gema!, ¿vas a ir a la granja escuela
mañana? - me pregunto Victoria con ese aire de alegría y seguridad que le
caracterizaba.
-Sí claro, me encantan los animales, lo
estoy deseando.
-¡Gema, Gema, Gema!-me dijo Alicia con
entusiasmo-¿te gusta lo que hice?
-¡Que chuuulooo!- le
respondí- cuando acabemos nuestra clase de manualidades nos vamos a jugar al
patio.
-Claaaarooo-dijo Alicia.
-¡Shhh!, silencio niñas-dijo la profesora
Aurora, nuestra profesora- tened cuidado con las tijeras, si tenéis alguna duda
para hacer la manualidad yo os ayudo, pero en silencio, no os distraigáis que
os podéis hacer daño, ¿vale?
-Sí señorita-respondimos al unísono.
La profesora Aurora era una de las
personas más buenas, amables, cariñosas, atentas y simpáticas que ninguna de
nosotras habíamos conocido jamás, a veces se enfadaba y mostraba algo de
humanidad.Pero si no hubiese sido por esos momentos en los que se veía
obligada a mostrar algo de dureza a raíz de alguna de nuestras
travesuras, más de uno habríamos jurado que era de otro planeta, o quizás un
ángel.
Parte 2; PRIMARIA
Capítulo 1
Otro patio, otra gente, otros profesores,
otras actividades, otros compañeros, otras situaciones, otras exigencias, otras
metas…
-Gema, despierta-oí decir a una voz de
detrás de mí-Gema que te van a castigar.
-Gema, durmiendo en mis clases ¿no?, pues
estás castigada, cuando suene el timbre del recreo tú y yo vamos a hablar y
además me vas a hacer 100 copias atenderé al profesor en clase antes
de que vuelva a sonar la campana. ¿Entendido?
-Sí, profesor-asentí sin mayor
escapatoria.
-Eso te pasa por no hacerme caso-replicó
Victoria enfadada.
Trinn, trinn, trin, trin, sonó la campana,
era hora de que mis compañeros se fueran al recreo y yo me quedase en clase con
el profesor de lengua para que me diese una de sus aburridas y culpabilizadoras
charlas mientras mi mano se resentía de escribir las copias.
-Adiós Victoria, y saluda a Alicia y a
María de mi parte-mascullé con aire desolador.
Capítulo 2
-Hola Victoria, ¿y Gema?-pregunto Alicia
desconcertada-¿Está malita?.
-¡Qué va!, que se ha quedado castigada con
el profe por dormir en clase, la intenté avisar, pero ya sabes
cómo es Gema, cuando duerme no hay quien la despierte.
-¿Qué tienes después del recreo?
-Pues… mates, inglés y cono (conocimiento
del medio). Puff, que pereza, cono está chachi porque
nos la da la seño Margarita.
Es una seño muy chula, nos
explica muy bien las cosas, se ve que le gusta mucho la naturaleza, cuando
puede nos lleva de excursión a alguna zona de campo o donde hay animales. En
clase hacemos actividades en grupo, murales o cartulinas, y lo mejor de
todo es que los exámenes son muy fáciles y todos sacamos muy buenas notas.
Con esa profesora es imposible no atender
en clase, además si tienes un problema se lo puedes contar y te ayuda, es muy
buena, a mí me gusta mucho, es cariñosa y comprensiva.
-Jooo... que guay, pues mi profe de
conocimiento es muy aburrido, cuando llega a clase nos mira cómo si le
hubiésemos hecho algo y después de sentarse, abre el libro y se pone a hablar
sin parar, habla y habla y sus clases se me hacen eternas.
Siempre está desganado o enfadado, casi
siempre castiga a alguno de mi clase por hablar con el compañero sin recreo y
sus exámenes son muy difíciles, a mí no me gusta nada conocimiento del medio y
por si fuera poco nos manda muchos deberes y si no los haces te pone un
negativo.
-Que rollo de profe... bueno
vamos a saludar a María a ver si quiere venir a jugar a las palmas.
-Hola Victoria, ¿os venís a jugar al
poli-ladro?, venga venid, es muy divertido, tú serás policía y Alicia ladrón.
- ¡Oye María!, ¿Dónde está Juan y José
Antonio?-pregunto Alicia.
-Están jugando a los tazos en
el otro patio.
-Anda, vamos a jugar que no queda mucho
recreo y hay que aprovechar.
Capítulo 3
Pasaron un par de cursos y las cosas no
habían cambiado mucho desde nuestra llegada a esta nueva fase, los
profesores enrollados lo seguían siendo y los no
enrollados también.
Cada día, sin embargo, se notaba que cada
cual buscaba amigos que fuesen lo más acorde a su personalidad y que cada vez
con más frecuencia los niños imitaban a ciertos modelos televisivos de moda de
la época.
Seguíamos jugando a los mismos juegos y
realizando las mismas pautas diarias, actividades, actividades para casa,
exámenes etc.
-Eh Alicia, ¿que tenemos hoy a primera
hora?
-No lo sé, ¿inglés?, si creo que inglés.
Oh no, no quiero dar inglés, quiero irme a mi casa, la verdad es que
últimamente no estoy muy ilusionada con las clases, me aburro mucho y el recreo
que es el único momento divertido dura muy poco-me dijo Alicia con aire
derrotado.
-La verdad es que sí- a mí tampoco me
gusta nada inglés, la profesora es muy autoritaria, si te equivocas en algo te
regaña y si lo haces bien no dice nada, yo a veces me pregunto para qué sirve
hacer las cosas bien si te va a poner mala cara de todas formas. Además, mi
madre me va a regañar porque el trimestre pasado saqué un NPA.
-Hola Gema, hola Alicia-saludó María muy
contenta y con un aire un tanto pillín-¿Sabéis que día es hoy?.
-¿Miércoles?-respondió Alicia, sin mayor
entusiasmo.
-Sí, eso es hoy, es miércoles y mañana
jueves. Mañana es Halloween y hay una fiesta en el colegio, no
os olvidéis de disfrazaros.
-Ostras-dijo Alicia dando un salto
mientras se le iluminaba la cara- ya no me acordaba, sí es verdad, mañana nos
disfrazamos y comemoschuches, ¡que chachi Gema,
que chachi!
Capítulo 4
Ese día sin duda fue mítico, todos
fuimos disfrazados de algo ¨terrorífico¨, aunque para mí era algo
¨terroríficamente gracioso¨ y para nuestros padres algo ¨terroríficamente
mono¨. Había opiniones diversas pero un único objetivo, no dar algunas de las
clases más aburridas y pasar directamente a la diversión con nuestros compañeros,
reírnos, hartarnos de chucherías y escuchar algunas historias ¨terroríficas¨ de
la boca de los maestros enrollados del lugar.
-Gema, tengo que decirte algo, me voy a
otro colegio, uno que está más cerca de mi casa, mi madre dice que haré muchos
amigos y que tiene uniforme y todo.
Como mi padre tiene que trabajar hasta
tarde me quedaré a comer en el comedor, sé que aquí los macarrones con tomates
de Don Emilio están muy buenos pero mi madre dice que allí la comida está tres
veces más buena. Yo no sé si creérmelo pero tengo que irme. Os voy a echar de
menos, a todas…
-María…-se hizo el silencio, de pronto
sentí como una incontrolable ráfaga de tristeza me inundaba a la par que
inundaba mis ojos de lágrimas, que se repartían por mi cara como cometas caídos
del cielo.
-Te echaremos de menos- le dije mientras
la abrazaba.
- Y yo a vosotras, no os olvidéis de
mí.
Capítulo 5
-Corre Gema, corre-me dijo Victoria
asfixiada- están pegando a un niño, corre.
Sin saber muy bien que estaba pasando,
María y yo que aún estábamos llorando por su partida nos secamos las lágrimas
lo más rápido que pudimos y fuimos corriendo hacia donde Victoria nos indicó
que se estaba dando el altercado.
Fue entonces cuando se nos encogió el
corazón al ver a Juan debajo de otro niño llamado Miguel, que no era como
nosotros porque tenía una enfermedad llamada síndrome de Down, pegando a este
primero.
-Rápido, avisa a la maestra-se escuchó de
fondo.
-Esto no puede ser-repetía ella una y otra
vez mientras separaba a los dos niños- Estáis castigados los dos-sentenció.
Los dos, una frase que se me quedó grabada
al instante.
-Victoria, ¿Por qué la maestra ha
castigado también a Juan? Si Juan es al que le han pegado ¿no?
-Sí, pero Juan se metió con Miguel y no le
dejaba jugar con ellos.
-Ehhh, pero de todas formas no lo
entiendo-repliqué.
-No sé-respondió Victoria confusa-la
maestra sabrá.
Capítulo 6
Unos días después del altercado ocurrido,
me acerqué a Miguel amablemente y a pesar de que el miedo me invadía por
terminar igual que Juan, decidí sin duda alguna invitar a este a jugar con
nosotros a los tazos. Miguel era un niño especial, pero
al fin y al cabo era un niño y supuse que le gustaría jugar con nosotros.
Miguel me miró desconcertado y después de
unos segundos de mantenerme la mirada fija, con la intención de penetrar las
mías se levanto y me dijo que sí. Entonces lo guié hasta la zona de juego.
-Gema, ¿Qué haces?-me pregunto José
Antonio atónito, al verme de la mano con Miguel, el niño especial.
-Venimos a jugar a los tazos-respondí,
repitiendo una y otra vez para mis adentros que todo saliera bien.
-Ehhh… ¿Los dos?
Antes de que pudiese responder Miguel se
soltó de mi mano se sentó, sacó un recipiente lleno de tazos y
comenzó a jugar.
-Gema, tengo que decirte algo-me susurró
al oído Alicia- es sobre la maestra.
-¿Qué ocurre?, ¿te ha castigado?
-No, todo lo contrario, el otro día me
sorprendió, pero no sólo a mí sino a todos, nos deseó que nos fuese bien en el
instituto y nos abrazó.
Yo acabé llorando de emoción y me di
cuenta de que no es tan mala.
Ese día nos dimos cuenta de muchas cosas,
de lo importante que son los amigos, de que algunos profesores no son tan malos
como parecen y de que hay niños con verdaderas dificultades que necesitan de
nuestra ayuda y colaboración pues se sienten como nosotros, niños que buscan su
lugar en ese llamado colegio y que necesitan sentirse motivados.
Parte 3: La secundaria; CAMBIOS POR
TODAS PARTES.
Capítulo 1
Me había separado de mis amigas un par de
años antes de entrar al instituto, pero aún las recordaba a cada una de ellas.
Hice amigos nuevos y me adapté bastante bien al nuevo centro, la comida del
comedor resultó ser muy buena, pero los macarrones con tomate no superaron
jamás a los de Don Emilio y las actividades extraescolares no me resultaron
pesadas en absoluto.
Sin embargo, me encontraba en una nueva
etapa de mi vida, una etapa que me llenaba de temor pero a la vez de intriga y
curiosidad.
Temor por todos y cada uno de los cambios
que se me presentaban, por la inseguridad ante lo desconocido, pero al mismo
tiempo curiosidad por conocer lo que estaba por llegar, por saber cuál era el
futuro que me depararía.
Era otra fase educativa sin duda, pero
había cosas que no cambiarían nunca, como profesores de todas clases. Algunos
con los que aprendías mientras te divertías, que sabían cómo motivarte y además
se implicaban como personas e incluso a veces te trasmitían
valores. Y otros que llegaban a la clase desganados y que en alguna
ocasión por no oír quejas regalaban las notas a algunos compañeros cuyo
esfuerzo brillaba por su ausencia.
Una de las cosas que más eché en falta sin
duda fueron los juegos al que nos dedicábamos en cuerpo y alma en primaria. La
gente se mostraba más pasiva y preferían charlar mientras devoraban sus
respectivos bocadillos.
Capítulo 2
Alguna que otra vez mientras paseaba como
de costumbre con mis compañeros de clase por el recreo, reflexionaba sobre mi
situación y mis circunstancias.
Me había percatado de que dicha etapa
contenía no solo cambios a nivel académico, sino que además de las materias de
siempre cuyo contenido y aprendizaje había aumentado de la mano de sus
actividades también se veía agravada por la poca colaboración de algunos
de los propios compañeros de clase, los cuales a través de sus gamberradas las
dificultaban aún más.
No solo se daban cambios académicos,
también se daban cambios a nivel personal, donde día a día se alargaba tu
proceso de maduración física y mental y el cual te pasaba malas pasadas con un
nuevo brote hormonal que te oxigenaba la mente y con el que no podías atender
al profesor.
El cuerpo y sus reacciones eran
caprichosos y este conjunto de cambios nos volvían más distraídos a las
explicaciones rutinarias del mismo.
La ESO se me hizo algo eterna pero cuando
pasé al último curso, cuarto de la ESO, sopesé la situación y me di cuenta de
que solo faltaría un año para decidir que bachillerato debía hacer.
Parte 4 bachillerato; ELECCIONES.
Capítulo 1
Después de repetir tercero de la ESO y
obtener mi título de secundaría me matriculé en un instituto que según me
comentaron era muy bueno y además no quedaba relativamente lejos de mi casa, ya
que mi antiguo centro no disponía de bachillerato.
Estaba decidida, sabía a lo que me
enfrentaba, había oído muchos comentarios y bachillerato no era moco de
pavo, pero estaba decidida a estudiar y esforzarme al máximo para conseguir
mi objetivo, ir a la universidad para posteriormente dar clases en primaria
como maestra.
Profesora María, aquella idea guiaba y
motivaba mis pasos hacia el triunfo y la superación académica de esta nueva
etapa se presentaba dura.
Capítulo 2
Primero de bachillerato C, primero de
bachillerato C, me repetía subiendo con un nudo en el estómago las escaleras
hacia mi nueva clase.
Después de echar un vistazo repentino a
todos los que estaban sentados, guié mis ojos hacia un pupitre vacío y lo ocupé
lo más rápido posible para que nadie más lo hiciera.
De pronto una niña con el pelo corto y
castaño y los ojos abiertos como platos se acerco a mí, después de mirarme
fijamente esbozó una gran sonrisa en su rostro y dijo:
-¡María!, María cuanto tiempo muchacha,
¿Cómo estás?, soy Gema, ¿no te acuerdas de mí?
De pronto el estómago me lanzo una
bomba de remolinos y di un salto.
-¿Gema?, ¿Gema?-repetí mientras convertía
su imagen actual en aquella niña pequeña del pelo inmensamente largo recogido
por una trenza.
Cuanto tiempo amiga, os he echado mucho de
menos.
Entonces la abracé con fuerza y el miedo
me abandonó para siempre.
Capítulo3
Logramos pasar primero de bachillerato,
las cosas no habían cambiado mucho con respecto a la metodología, si es cierto
que algún que otro profesor incluyó en sus clases algunos usos de las Tics o
algún que otro material alternativo al libro cuyos resultados fueron
positivos y eficaces.
Pero aún así la presión fue sin duda
la que marcó esta época. Además de las asignaturas de siempre nos encontramos
con algunas nuevas como Filosofía, Ciencias del mundo contemporáneo o Proyecto
integrado que requerían una comprensión más compleja que las habituales.
Los profesores se encargaban de
recordarnos cada vez que podían que el curso era muy duro y que faltaba tiempo
para dar todos los contenidos exigidos y cuando se acordaban nos repetían que
la selectividad estaba a la vuelta de la esquina.
Fueron unos años llenos de nuevos
contenidos, aprendizajes y retos académicos, los más complejos hasta el
momento.
Nos pasábamos días estudiando en la
biblioteca y el recreo dejo de tener tanta importancia para dar paso a un
tiempo preciado para hacer deberes atrasados, charlas sobre lo que te sabías y
lo que no o sobre el examen de tal día.
Cuando llegó la selectividad, los nervios
y la falta de tiempo nos seguían de cerca, pero en bachillerato nos habían
preparado bien y lo superamos sin mayor dificultad.
Capítulo 4
Por fin, después de este largo recorrido
lleno de apuros, amistades, risas, llantos y esfuerzo, conseguimos llegar a
nuestro destino y estudiar algo que nos gusta, cuya culminación es ser futuros
maestros.
Sin vacilación alguna se nos aparecerán
nuevos retos, nuevas dificultades, nuevos contenidos, nuevas amistades, nuevos
profesores, de los enrollados y de los que no y sobre todo
tendremos que esforzarnos y trabajar por lo que queremos.
Esperamos que al final del camino nosotras
podamos ser grandes profesionales y grandes personas, ayudando así a las nuevas
generaciones a encontrar su lugar en esta vida, a motivarlos y a sacar lo
mejor de ellos y de nosotras.

No hay comentarios:
Publicar un comentario