jueves, 3 de mayo de 2012

RELATO ÚNICO. AUTOBIOGRAFÍA.

Basado en hechos reales.

Para todos aquellos que desean mirar a través de nuestros ojos, un complejo entramado estudiantil inmerso en diversos entornos sociales y marcados por cambios personales.


Introducción.

Cuatro niñas, cuatro mentes y cuatro puntos de vista, pero sin embargo todas y cada una de ellas bajo unas semejantes circunstancias, unos mismos procedimientos, unas mismas situaciones…
-Ehhh, ¡hola!, no me he presentado me llamo Gema, encantada.
Me presentaré, soy la narradora y os  guiaré a través de la historia, de nuestra historia. Exponiendo todas aquellas aventuras, reflexiones y vivencias que marcaron una época, nuestra época estudiantil y que hoy en día siguen haciendo mella en nuestra visión acerca no solo de este ámbito, sino respecto hacia las personas, nuestra forma de proceder y nuestra predisposición ante las distintas actividades marcadas por los responsables de la misma.
Espero que os guste.


Parte 1: Preescolar; EL COMIENZO.

Capítulo 1

Un día soleado, un día como otro cualquiera, o eso pensaba yo, mi madre me levantó tempranito me puso de desayunar y me ayudó a vestirme.
Después caminamos por una larga acera que conducía al centro de la ciudad, pero sin embargo no tomamos ese camino, en su lugar mi madre se desvió por una estrecha callejuela donde las paredes estaban llenas de humedad y las florecillas nacían de las grietas que formaban las esquinas.
Yo camina lento, distraída, pensativa, aquel no era el camino habitual y mi mente empezaba a mandar señales de desconfianza a mis pies que caminaban torpe.
-Vamos Gema, o llegaremos tarde-dijo mi madre esbozando una sonrisa en los labios.
 Era aquel, aquel extraño edificio que constaba con dos columnas que formaban la entrada y pintado con 5 colores distintos era el llamadocolegio.
-¡Corre hija, que llegas tarde!, anda dame un beso- dijo, con algo de melancolía y una alegría resplandeciente en su mirada.

Capítulo 2

Allí estaba yo, sentada en mi pupitre de color verde claro limón dispuesta en fila y rodeada por todos mis compañeros de clase.
Era raro, una situación extraña pero agradable. De pronto te encontrabas en un centro escolar, o así lo llamaban, donde otros niños y niñas como tu compartían en un mismo espacio de tiempo, unas actividades dadas por la maestra o el profesor encargado. Después te ibas con esos mismos niños y niñas al patio del recreo,donde según nos decían era un espacio para nosotros, para conocernos y sociabilizarY por último después de estar otro pequeño espacio de tiempo en clase haciendo actividades te ibas a casa con tu madre o con algún familiar que fuese a por ti a la salida del mismo.
-¡Hola! me llamo Alicia-Dijo una niña -y esta es Victoria, ¿tú cómo te llamas? ¿Y por qué estas metida ahí dentro?
Sí esa era yo, una niña no más grande del tamaño de un guisante que se pasaba los recreos escondida en los tubos del patio de la escuela.
-Hola-Le respondí a aquella niña desconocida pero con algo especial en la mirada que me producía un estado de serenidad y confianza.
Era una niña delgada, con una piel blanquecina, los ojos marrones y el pelo rubio y rizado, un pelo divertido y bonito a mi parecer.
-Me llamo Gema, me escondo porque algunos niños están pegando a otros y no quiero que me peguen a mí.
-Ohhh, pobrecita-respondió con una empatía digna de un samaritano.
-Tonterías-objetó por el contrario la otra niña, una niña que no era ni delgada ni gordita, con el pelo oscuro y muy largo y una gran confianza en la mirada.
-Lo que tienes que hacer es jugar con nosotras, para eso es el patio, ¿verdad Alicia?
-Sí claro, muy bien dicho Victoria, vamos Gema.
Así sin más avisos ni esperas aquellas dos niñas me arrancaron de aquel tubo en el que me había pasado los 4 primeros días encerrada y me llevaron con ellas a jugar a un montón de juegos divertidos.
Algunos sino mal recuerdo con nombres muy peculiares como el pollito inglés, el pilla a pilla o el escondite, en el que como ya sabréis era una experta.

Capítulo 3

Los días pasaban rápidos y empezabas a acostumbrarte a estar en aquel lugar, te levantabas temprano, desayunabas ibas con tu madre hasta el colegio y cuando saludabas a todos tus compañeros y  a tu profesor, en este caso profesora, te ponías a la acción para acabar el primero las actividades. Aquel lugar que tan extraño parecía al principio, se iba asentado de forma primordial a tu día a día y a tu forma de vivir.
-¡Eh Gema!, ¿vas a ir a la granja escuela mañana? - me pregunto Victoria con ese aire de alegría y seguridad que le caracterizaba.
-Sí claro, me encantan los animales, lo estoy deseando.
-¡Gema, Gema, Gema!-me dijo Alicia con entusiasmo-¿te gusta lo que hice?
-¡Que chuuulooo!- le respondí- cuando acabemos nuestra clase de manualidades nos vamos a jugar al patio.
-Claaaarooo-dijo Alicia.
-¡Shhh!, silencio niñas-dijo la profesora Aurora, nuestra profesora- tened cuidado con las tijeras, si tenéis alguna duda para hacer la manualidad yo os ayudo, pero en silencio, no os distraigáis que os podéis hacer daño, ¿vale?
-Sí señorita-respondimos al unísono.
La profesora Aurora era una de las personas más buenas, amables, cariñosas, atentas y simpáticas que ninguna de nosotras habíamos conocido jamás, a veces se enfadaba y mostraba algo de humanidad.Pero si no hubiese sido por esos momentos en los que se veía obligada a  mostrar algo de dureza a raíz  de  alguna de nuestras travesuras, más de uno habríamos jurado que era de otro planeta, o quizás un ángel.


Parte 2; PRIMARIA

Capítulo 1

Otro patio, otra gente, otros profesores, otras actividades, otros compañeros, otras situaciones, otras exigencias, otras metas…
-Gema, despierta-oí decir a una voz de detrás de mí-Gema que te van a castigar.
-Gema, durmiendo en mis clases ¿no?, pues estás castigada, cuando suene el timbre del recreo tú y yo vamos a hablar y además me vas a hacer 100 copias atenderé al profesor en clase antes de que vuelva a sonar la campana. ¿Entendido?
-Sí, profesor-asentí sin mayor escapatoria.
-Eso te pasa por no hacerme caso-replicó Victoria enfadada.
Trinn, trinn, trin, trin, sonó la campana, era hora de que mis compañeros se fueran al recreo y yo me quedase en clase con el profesor de lengua para que me diese una de sus aburridas y culpabilizadoras charlas  mientras mi mano se resentía de escribir las copias.
-Adiós Victoria, y saluda a Alicia y a María de mi parte-mascullé con aire desolador.

Capítulo 2

-Hola Victoria, ¿y Gema?-pregunto Alicia desconcertada-¿Está malita?.
-¡Qué va!, que se ha quedado castigada con el profe por dormir en clase, la intenté avisar, pero ya sabes cómo es Gema, cuando duerme no hay quien la despierte.
-¿Qué tienes después del recreo?
-Pues… mates, inglés y cono (conocimiento del medio). Puff, que pereza, cono está chachi porque nos la da la seño Margarita.
Es una seño muy chula, nos explica muy bien las cosas, se ve que le gusta mucho la naturaleza, cuando puede nos lleva de excursión a alguna zona de campo o donde hay animales. En clase hacemos actividades en grupo, murales o cartulinas,  y lo mejor de todo es que los exámenes son muy fáciles y todos sacamos muy buenas notas.
Con esa profesora es imposible no atender en clase, además si tienes un problema se lo puedes contar y te ayuda, es muy buena, a mí me gusta mucho, es cariñosa y comprensiva.
-Jooo...  que guay, pues mi profe de conocimiento es muy aburrido, cuando llega a clase nos mira cómo si le hubiésemos hecho algo y después de sentarse, abre el libro y se pone a hablar sin parar, habla y habla y sus clases se me hacen eternas.
Siempre está desganado o enfadado, casi siempre castiga a alguno de mi clase por hablar con el compañero sin recreo y sus exámenes son muy difíciles, a mí no me gusta nada conocimiento del medio y por si fuera poco nos manda muchos deberes y si no los haces te pone un negativo.
-Que rollo de profe... bueno vamos a saludar a María a ver si quiere venir a jugar a las palmas.
-Hola Victoria, ¿os venís a jugar al poli-ladro?, venga venid, es muy divertido, tú serás policía y Alicia ladrón.
- ¡Oye María!, ¿Dónde está Juan y José Antonio?-pregunto Alicia.
-Están jugando a los tazos en el otro patio.
-Anda, vamos a jugar que no queda mucho recreo y hay que aprovechar.

Capítulo 3

Pasaron un par de cursos y las cosas no habían cambiado mucho desde nuestra llegada a esta nueva fase, los profesores enrollados lo seguían siendo y los no enrollados también.
Cada día, sin embargo, se notaba que cada cual buscaba amigos que fuesen lo más acorde a su personalidad y que cada vez con más frecuencia los niños imitaban a ciertos modelos televisivos de moda de la época.
Seguíamos jugando a los mismos juegos y realizando las mismas pautas diarias, actividades, actividades para casa, exámenes etc.
-Eh Alicia, ¿que tenemos hoy a primera hora?
-No lo sé, ¿inglés?, si creo que inglés. Oh no, no quiero dar inglés, quiero irme a mi casa, la verdad es que últimamente no estoy muy ilusionada con las clases, me aburro mucho y el recreo que es el único momento divertido dura muy poco-me dijo Alicia con aire derrotado.
-La verdad es que sí- a mí tampoco me gusta nada inglés, la profesora es muy autoritaria, si te equivocas en algo te regaña y si lo haces bien no dice nada, yo a veces me pregunto para qué sirve hacer las cosas bien si te va a poner mala cara de todas formas. Además, mi madre me va a regañar porque el trimestre pasado saqué un NPA.
-Hola Gema, hola Alicia-saludó María muy contenta y con un aire un tanto pillín-¿Sabéis que día es hoy?.
-¿Miércoles?-respondió Alicia, sin mayor entusiasmo.
-Sí, eso es hoy, es miércoles y mañana jueves. Mañana es Halloween y hay una fiesta en el colegio, no os olvidéis de disfrazaros.
-Ostras-dijo Alicia dando un salto mientras se le iluminaba la cara- ya no me acordaba, sí es verdad, mañana nos disfrazamos y comemoschuches, ¡que chachi Gema, que chachi!

Capítulo 4

Ese día sin duda fue mítico, todos fuimos disfrazados de algo ¨terrorífico¨, aunque para mí era algo ¨terroríficamente gracioso¨ y para nuestros padres algo ¨terroríficamente mono¨. Había opiniones diversas pero un único objetivo, no dar algunas de las clases más aburridas y pasar directamente a la diversión con nuestros compañeros, reírnos, hartarnos de chucherías y escuchar algunas historias ¨terroríficas¨ de la boca de los maestros enrollados del lugar.
-Gema, tengo que decirte algo, me voy a otro colegio, uno que está más cerca de mi casa, mi madre dice que haré muchos amigos  y que tiene uniforme y todo.
Como mi padre tiene que trabajar hasta tarde me quedaré a comer en el comedor, sé que aquí los macarrones con tomates de Don Emilio están muy buenos pero mi madre dice que allí la comida está tres veces más buena. Yo no sé si creérmelo pero tengo que irme. Os voy a echar de menos, a todas…
-María…-se hizo el silencio, de pronto sentí como una incontrolable ráfaga de tristeza me inundaba a la par que inundaba mis ojos de lágrimas, que se repartían por mi cara como cometas caídos del cielo.
-Te echaremos de menos- le dije mientras la abrazaba.
 - Y yo a vosotras, no os olvidéis de mí.

Capítulo 5

-Corre Gema, corre-me dijo Victoria asfixiada- están pegando a un niño, corre.
Sin saber muy bien que estaba pasando, María y yo que aún estábamos llorando por su partida nos secamos las lágrimas lo más rápido que pudimos y fuimos corriendo hacia donde Victoria nos indicó que se estaba dando el altercado.
Fue entonces cuando se nos encogió el corazón al ver a Juan debajo de otro niño llamado Miguel, que no era como nosotros porque tenía una enfermedad llamada síndrome de Down, pegando a este primero.
-Rápido, avisa a la maestra-se escuchó de fondo.
-Esto no puede ser-repetía ella una y otra vez mientras separaba a los dos niños- Estáis castigados los dos-sentenció.
Los dos, una frase que se me quedó grabada al instante.
-Victoria, ¿Por qué la maestra ha castigado también a Juan? Si Juan es al que le han pegado ¿no?
-Sí, pero Juan se metió con Miguel y no le dejaba jugar con ellos.
-Ehhh, pero de todas formas no lo entiendo-repliqué.
-No sé-respondió Victoria confusa-la maestra sabrá.

Capítulo 6

Unos días después del altercado ocurrido, me acerqué a Miguel amablemente y a pesar de que el miedo me invadía por terminar igual que Juan, decidí sin duda alguna invitar a este a jugar con nosotros a los tazos. Miguel era un niño especial, pero al fin y al cabo era un niño y supuse que le gustaría jugar con nosotros.
Miguel me miró desconcertado y después de unos segundos de mantenerme la mirada fija, con la intención de penetrar las mías se levanto y me dijo que sí. Entonces lo guié hasta la zona de juego.
-Gema, ¿Qué haces?-me pregunto José Antonio atónito, al verme de la mano con Miguel, el niño especial.
-Venimos a jugar a los tazos-respondí, repitiendo una y otra vez para mis adentros que todo saliera bien.
-Ehhh… ¿Los dos?
Antes de que pudiese responder Miguel se soltó de mi mano se sentó, sacó un recipiente lleno de tazos y comenzó a jugar.
-Gema, tengo que decirte algo-me susurró al oído Alicia- es sobre la maestra.
-¿Qué ocurre?, ¿te ha castigado?
-No, todo lo contrario, el otro día me sorprendió, pero no sólo a mí sino a todos, nos deseó que nos fuese bien en el instituto y nos abrazó.
Yo acabé llorando de emoción y me di cuenta de que no es tan mala.


Ese día nos dimos cuenta de muchas cosas, de lo importante que son los amigos, de que algunos profesores no son tan malos como parecen y de que hay niños con verdaderas dificultades que necesitan de nuestra ayuda y colaboración pues se sienten como nosotros, niños que buscan su lugar en ese llamado colegio y que necesitan sentirse motivados.

Parte 3: La secundaria; CAMBIOS POR TODAS PARTES.

Capítulo 1

Me había separado de mis amigas un par de años antes de entrar al instituto, pero aún las recordaba a cada una de ellas. Hice amigos nuevos y me adapté bastante bien al nuevo centro, la comida del comedor resultó ser muy buena, pero los macarrones con tomate no superaron jamás a los de Don Emilio y las actividades extraescolares no me resultaron pesadas en absoluto.
Sin embargo, me encontraba en una nueva etapa de mi vida, una etapa que me llenaba de temor pero a la vez de intriga y curiosidad.
Temor por todos y cada uno de los cambios que se me presentaban, por la inseguridad ante lo desconocido, pero al mismo tiempo curiosidad por conocer lo que estaba por llegar, por saber cuál era el futuro que me depararía.
Era otra fase educativa sin duda, pero había cosas que no cambiarían nunca, como profesores de todas clases. Algunos con los que aprendías mientras te divertías, que sabían cómo motivarte y además se implicaban como personas e incluso a veces  te trasmitían  valores. Y otros que llegaban a la clase desganados y que en alguna ocasión por no oír quejas regalaban las notas a algunos compañeros cuyo esfuerzo brillaba por su ausencia.
Una de las cosas que más eché en falta sin duda fueron los juegos al que nos dedicábamos en cuerpo y alma en primaria. La gente se mostraba más pasiva y preferían charlar mientras devoraban sus respectivos bocadillos.

Capítulo 2

Alguna que otra vez mientras paseaba como de costumbre con mis compañeros de clase por el recreo, reflexionaba sobre mi situación y mis circunstancias.
Me había percatado de que dicha etapa contenía no solo cambios a nivel académico, sino que además de las materias de siempre cuyo contenido y aprendizaje había aumentado de la mano de sus actividades también  se veía agravada por la poca colaboración de algunos de los propios compañeros de clase, los cuales a través de sus gamberradas las dificultaban aún más.
No solo se daban cambios académicos, también se daban cambios a nivel personal, donde día a día se alargaba tu proceso de maduración física y mental y el cual te pasaba malas pasadas con un nuevo brote hormonal que te oxigenaba la mente y con el que no podías atender al profesor.
El cuerpo y sus reacciones eran caprichosos y este conjunto de cambios nos volvían más distraídos a las explicaciones rutinarias del mismo.
La ESO se me hizo algo eterna pero cuando pasé al último curso, cuarto de la ESO, sopesé la situación y me di cuenta de que solo faltaría un año para decidir que bachillerato debía hacer.

Parte 4 bachillerato; ELECCIONES.

Capítulo 1

Después de repetir tercero de la ESO y obtener mi título de secundaría me matriculé en un instituto que según me comentaron era muy bueno y además no quedaba relativamente lejos de mi casa, ya que mi antiguo centro no disponía de bachillerato.
Estaba decidida, sabía a lo que me enfrentaba, había oído muchos comentarios y bachillerato no era moco de pavo, pero estaba decidida a estudiar y esforzarme al máximo para conseguir mi objetivo, ir a la universidad para posteriormente dar clases en primaria como maestra.
Profesora María, aquella idea guiaba y motivaba mis pasos hacia el triunfo y la superación académica de esta nueva etapa se presentaba dura.

Capítulo 2

Primero de bachillerato C, primero de bachillerato C, me repetía subiendo con un nudo en el estómago las escaleras hacia mi nueva clase.
Después de echar un vistazo repentino a todos los que estaban sentados, guié mis ojos hacia un pupitre vacío y lo ocupé lo más rápido posible para que nadie más lo hiciera.
De pronto una niña con el pelo corto y castaño y los ojos abiertos como platos se acerco a mí, después de mirarme fijamente esbozó una gran sonrisa en su rostro  y dijo:
-¡María!, María cuanto tiempo muchacha, ¿Cómo estás?, soy Gema, ¿no te acuerdas de mí?
De pronto el estómago me lanzo una bomba  de remolinos y di un salto.
-¿Gema?, ¿Gema?-repetí mientras convertía su imagen actual en aquella niña pequeña del pelo inmensamente largo recogido por una trenza.
Cuanto tiempo amiga, os he echado mucho de menos.
Entonces la abracé con fuerza y el miedo me abandonó para siempre.

Capítulo3

Logramos pasar primero de bachillerato, las cosas no habían cambiado mucho con respecto a la metodología, si es cierto que algún que otro profesor incluyó en sus clases algunos usos de las Tics o algún que otro material alternativo al libro cuyos resultados fueron positivos  y eficaces.
Pero aún así la presión fue  sin duda la que marcó esta época. Además de las asignaturas de siempre nos encontramos con algunas nuevas como Filosofía, Ciencias del mundo contemporáneo o Proyecto integrado que requerían una comprensión más compleja que las habituales.
Los profesores se encargaban de recordarnos cada vez que podían que el curso era muy duro y que faltaba tiempo para dar todos los contenidos exigidos y cuando se acordaban nos repetían que la selectividad estaba a la vuelta de la esquina.
Fueron unos años llenos de nuevos contenidos, aprendizajes y retos académicos, los más complejos hasta el momento.
Nos pasábamos días estudiando en la biblioteca y el recreo dejo de tener tanta importancia para dar paso a un tiempo preciado para hacer deberes atrasados, charlas sobre lo que te sabías y lo que no o sobre el examen de tal día.
Cuando llegó la selectividad, los nervios y la falta de tiempo nos seguían de cerca, pero en bachillerato nos habían preparado bien y lo superamos sin mayor dificultad.

Capítulo 4

Por fin, después de este largo recorrido lleno de apuros, amistades, risas, llantos y esfuerzo, conseguimos llegar a nuestro destino y estudiar algo que nos gusta, cuya culminación es ser futuros maestros.
Sin vacilación alguna se nos aparecerán nuevos retos, nuevas dificultades, nuevos contenidos, nuevas amistades, nuevos profesores, de los enrollados y de los que no y sobre todo tendremos que esforzarnos y trabajar por lo que queremos.
Esperamos que al final del camino nosotras podamos ser grandes profesionales y grandes personas, ayudando así a las nuevas generaciones a encontrar su lugar en esta vida,  a motivarlos y a sacar lo mejor de ellos y de nosotras.





No hay comentarios:

Publicar un comentario